
No pudo venir en por momento emocional de mi vida. Esta noche de madrugada llegué a mi casa con la sorpresa para mí que la casita de Kori no estaba situada en su sitio habitual y la puerta del salón estaba abierta. Normalmente cerramos la puerta para que Kori no entre a las habitaciones de noche y nos despierte. Eso fue lo que me hizo percatarme de que algo no iba bien.
Ayer estaba muy tranquilito, se dejaba tocar y no se movía de al lado del sofá, normalmente no dejaba ser acariciado por otra persona que no fuera mi hermana o yo. Lo ví por última vez como siempre a los pies del sofá, hecho una bolita, vigilando los movimientos que acontecían en el salón, que al menor indicio de vida salía entusiasmado a recibirte.
Han sido 7 años con mi peque, uno animalito cariñoso y muy extraño. Estuvo siempre suelto por casa, ya que se enseñó el solo a realizar sus necesidades y comer dentro de su jaula, dormía y hacía su vida con todos nosotros en libertad. Era el que te perseguía por toda la casa allá donde fueras, giraba sobre si mismo para que le acariciaras el culete, subía al sofá para que supieras que estaba cerca tuyo, él era muy dependiente.
Quedan en mi memoria sus mofletes rojos cuando mi madre le daba de comer fresas, su graciosa forma de lavarse la cara y las orejitas, las veces que se subía a mi cama por las mañanas, cuando se lanzaba dentro de el recipiente de las cáscaras de pipa cuando estábamos viendo la tele (las veces que he comido pipas con él, una para él y otra para mi…), cuantas veces revoloteaba por mis pies y jugábamos cuando yo dormía la siesta en el suelo, son tantas y largas las horas que me ha hecho compañía que lo voy a echar muchísimo de menos. Ya no saltarás en mi cama en las calurosas mañanas de verano cuando estoy de resaca, no podrsá robarme la comida de las manos mientras estoy en el sofá, la casa estará vacía sin tí…
Y para derramar más lágrimas, descubrí dónde fue a parar el cuerpo de mi peque en una de las frías y poco meditadas ideas de mi padre. No he podido mirarle a la cara en todo el día, no pude hacerlo durante muchos años y no volveré a hacerlo. Es el respeto y cariño a un habitante más de la casa durante 7 años y no le perdono su acción, no derramé ni una lágrima delante de él, le llevo pagando su frialdad toda la vida con la mía. Tengo ganas de largarme de este hogar, el 50% de cariño que recibo en él no basta para retenerme….
Kori, mi peque, ya te echo en falta….